Estratificación de riesgo cardiovascular, manejo de la hipertensión y los lípidos tras la pérdida de la protección estrogénica.
Existe un mito extendido de que la principal amenaza de salud para las mujeres es el cáncer de mama. Sin embargo, la enfermedad cardiovascular es la causa número uno de morbimortalidad en mujeres postmenopáusicas. Hasta la menopausia, el corazón de la mujer cuenta con un escudo protector biológico: los estrógenos.
Los estrógenos tienen un efecto vasodilatador (relajan los vasos sanguíneos), regulan los niveles de colesterol y tienen efectos antioxidantes. Cuando los ovarios dejan de producirlos, ese "escudo" desaparece, provocando que el riesgo de infarto agudo de miocardio y accidentes cerebrovasculares en la mujer iguale (y en ocasiones supere) al del hombre.
La evidencia actual muestra que el inicio temprano de la THM (la "ventana de oportunidad" - antes de los 60 años o dentro de los 10 años desde la menopausia) tiene un efecto cardioprotector. Sin embargo, iniciar la THM tarde, cuando ya hay placas de ateroma establecidas, puede ser perjudicial. Por eso, la evaluación conjunta ginecológica y cardiológica es vital antes de tomar decisiones farmacológicas.