Comprendiendo el impacto de las fluctuaciones hormonales en el estado de ánimo, la ansiedad y la cognición.
El cerebro humano es rico en receptores de estrógenos y progesterona. Estas hormonas no solo regulan el ciclo menstrual, sino que modulan neurotransmisores clave como la serotonina, la dopamina y el GABA (el principal neurotransmisor "calmante" del cerebro).
Durante la perimenopausia (los años previos a la retirada definitiva de la menstruación), los niveles hormonales no bajan de forma constante; fluctúan de manera errática. Estas caídas bruscas de estrógenos son las responsables del clásico "impacto anímico" de esta etapa:
Las mujeres tienen un riesgo 2 a 3 veces mayor de sufrir un episodio depresivo mayor durante la perimenopausia en comparación con otras etapas de la vida, independientemente de si han tenido antecedentes psiquiátricos previos.
El Cuestionario de Salud del Paciente (PHQ-2) es una herramienta clínica rápida para detectar síntomas de depresión. Durante las últimas 2 semanas, ¿con qué frecuencia le han molestado los siguientes problemas?
Opciones de respuesta: Nunca (0) / Varios días (1) / Más de la mitad de los días (2) / Casi todos los días (3).
Si la suma de ambas preguntas es 3 o mayor, es fundamental realizar una consulta clínica para una evaluación integral. La depresión climatérica tiene tratamiento.
No se debe normalizar el sufrimiento psicológico asumiendo que "es solo la menopausia y ya pasará". Dependiendo de la evaluación, el tratamiento puede requerir Terapia Hormonal de la Menopausia (muy efectiva cuando la depresión coincide con severos sofocos y falta de sueño), apoyo psicoterapéutico, e incluso tratamiento psicofarmacológico específico (como los antidepresivos inhibidores de la recaptación de serotonina, que además de mejorar el ánimo, alivian los sofocos).